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"Yo he preferido hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado. (Silvio Rodriguez) ".

Cuento para niños (no tan niños):"Ferdinand Lasalle"

Bueno, ha pedido del director, he comenzado a colaborar en la Revista “Flores Negras”.

Esta vez, intentando hacer de esta colaboración un trabajo divertido, que me libere y, a la vez, me permita aprender nuevos aspectos de la narración he escrito un cuento “para niños” (Ojo! Está entre comillas).

Quiero comentar, antes que pasemos al cuento, que la revista tiene algo de delirante, algo de desbaratado, algo de divertido. Bajo cualquiera de estos adjetivos encontraremos una especie de sinceridad, que alterna a la hipocresía.

El cuento, un ejercio que me ha ocasionado mucha gracia mientras lo hacía, espero a ustedes también le contagie algo de esa sensación. Esta vez, tomé una historia de un marxista alemán que participó en la I Internacional. El personaje se llama Ferdinand Lasalle, es real y, por supuesto, enfrentado a Marx (todo marxista tiene que pasar por eso sea en la teoría o en la praxis, pero siempre Carl será nuestro padre).

La idea en parte, comenzó con una idea poco germinada -en mi interior- de intentar “bajar” todo ese mundo teórico que nos va conformando y que suele costar mucho llevar a la práctica. Creo, incluso, que se vuelve muy difícil intentar “intentar llevar a la práctica”.

Enlaces:

- Revista Flores Negras

- Cuento Ferdinand Lasalle

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Apuntes de clase: La noción de ideología en Marx.

Algunas precisiones preliminares. Las fuentes del pensamiento marxiano.

  • El pensamiento crítico francés. La tesis de la crítica del principio de autoridad y de los intereses establecidos.
  • La economía política inglesa. La noción de valor y la producción de la noción de plusvalía. La desnaturalización de la piel burguesa de la economía política clásica.
  • La herencia hegeliana. Una visión densa de la historia.

Los textos centrales a considerar:

  • La ideología Alemana (1844)
  • El capital (1867). El fetichismo de la mercancía.

Las fuentes de la filosofía marxiana. Los ejes centrales de la Ideología Alemana.

Hay en La ideología Alemana dos nociones de ideología en tensión:

  1. La idea de la conciencia como reflejo de las condiciones materiales de existencia, sujeta a distorción a partir de su ligazón con los intereses de las clases dominantes.
  2. La noción que se desprende de la tesis de la cámara oscura, que ha sido vinculada con la lectura del capítulo sobre fetichismo de la mercancía de El Capital.

1. La conciencia es reflejo de las condiciones materiales de existencia.

¿Qué es necesario analizar entonces?

Los procesos materiales de producción de las ideas.

Los hombres son productores tanto de su conciencia, como de productos y de sus relaciones con los otros hombres.

¿Por qué los hombres se representan las ideas como independientes de las condiciones materiales de existencia?

  • Las ideas vistas como separadas sirven a los intereses de las clases dominantes.
  • La autonomía de las ideas se debe a la separación entre trabajo manual y trabajo intelectual que presenta a las ideas como separadas.
  • El proceso de separación reifica el producto del trabajo humano y lo sustrae al control de los sujetos.

Las ideas aparecen como fuerzas impersonales, autónomas, separadas de los intereses de sus productores. Ello facilita que puedan ser vistas como desinteresadas.

2. La metáfora de la cámara oscura: “Si el mundo se ve invertido es porque está invertido” se explica por:

  • La fetichización del producto del trabajo intelectual (los hombres son vistos como predicados de sus productos). Los productos de nuestro trabajo, sustraídos a nuestro control y convertidos en fuerzas impersonales y autónomas son el sujeto de nuestras vidas.
  • La división entre trabajo manual e intelectual produce una división entre miembros activos de la clase e intelectuales. Ello produce una ilusión. Las ideas se relacionan entre si y son independientes de los intereses materiales de los miembros activos de la clase.

La crítica central planteada en La Ideología Alemana apunta a señalar que son las condiciones materiales de existencia las que determinan las formas de conciencia.

Hemos visto que hay en Marx una tensión entre dos nociones de ideología: una como visión distorsionada del mundo, producto de la defensa de los intereses de las clases dominantes, cuyo formato habitual, por decirlo de alguna manera, es el que aparece en la ideología alemana, disfrazado de autonomía de las ideas, de alma bella, de puras ideas sistémicas entrelazadas con otras ideas, nacidas de la cabeza de un filósofo completamente armadas como Atenea de la cabeza de Zeus.

La otra, apenas abocetada en la Ideología Alemana se liga más bien a la idea de la profunda imbrincación entre la organización material del mundo y la ideología. La ideología en ese sentido no es reflejo ni distorción, sino parte del proceso de producción y reproducción de la vida humana, producida por sujetos social e históricamente producidos bajo determinadas condiciones materiales de ecistencia.

Tales condiciones materiales de existencia son las propias de las sociedades capitalistas que favorecen una visión por así decir “invertida” de los productos del trabajo intelectual. Esa visión invertida muestra a las ideas como desligadas de sus condiciones materiales de existencia debido a la división sociales del trabajo manual y el trabajo intelectual.

Los productos del trabajo intelectual aparecen como separados de sus condiciones materiales de existencia en fetiches que dominan las vidas de los hombres de la misma manera que el producto fetichizado del trabajo humano convertido en mercancíadomina al trabajador y se le enfrenta, y de la misma manera que los productos de la proyección de las capacidades humanas en un ser supremo se enfrenta a los hombres bajo la forma fetichizada de la religión.

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Rebeldías Sociales y Movimientos Ciudadanos

Por María Esther Ceceña

Para descargar el texto:
“Rebeldías Sociales y movimientos ciudadanos” por M. E. Ceceña.

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Por el necesario retorno del marxismo

Aquí les dejo un texto muy interesante de Atilio Borón.

RESUMEN

En su texto Atilio Borón dice que hay que retornar al marxismo. Es que, lejos de ser un libro cerrado el marxismo es lo que Sheldon Wolin definiera como una “tradición de discurso”. Se entiende, por lo tanto, que si no se recupera la teoría marxista –ese corpus altamente dinámico, históricamente sensible, de interrogantes y certidumbres–, no habrá reconstrucción posible de la ciencia social. Pero, la sola recuperación no basta: también debemos recurrir al psicoanálisis, o a los estudios culturales, o a la lingüística, o bien a la teoría de la complejidad.. En los últimos veinte años comprueba la existencia de un impresionante cúmulo de investigaciones, estudios y monografías en donde se examinan los más diversos aspectos de nuestras sociedades. Sin embargo, por lo general, no ha trascendido el plano de lo descriptivo, ni ha abierto las puertas a nuevas y más fecundas interpretaciones teóricas. La causa: las debilidades de una teoría no se resuelven con la acumulación de datos empíricos ni con la cuidadosa compilación de resultados de investigación.
Las fallas de la teoría sólo se resuelven concibiendo nuevas teorías, de diferentes niveles de
complejidad y extensión, y proponiendo nuevos argumentos que enfoquen, desde otra perspectiva, la realidad que se pretende explicar y, eventualmente, transformar. Debemos, por
esta razón, propiciar una renovación teórica, la posibilidad de pensar al marxismo como una propuesta que contiene dos componentes, separables e independientes: la teoría y el método.
El método propone reproducir, en el plano del intelecto, el desenvolvimiento que tiene lugar en el proceso histórico. La dialéctica deja entonces de ser un inofensivo recurso retórico para devenir en “escándalo y abominación para la burguesía”, y esto por muy fundadas razones: en su “figura racional”, plantea que la historia no es otra cosa que el interminable despliegue de las contradicciones sociales.
La historia no es una caprichosa y azarosa acumulación de acontecimientos sino que, más allá de sus rasgos idiosincrásicos y sus ocasionales desvíos, existe un sentido discernible para el observador que concentre su mirada en las corrientes profundas del proceso. Desde esta perspectiva, la historia es siempre historia de un modo de producción. La dialéctica proclama la inevitable historicidad de todo lo social y, al hacerlo, condena a las instituciones y prácticas sociales fundamentales de la sociedad burguesa.
Por eso, como recordaba Marx, “la dialéctica es, por esencia, crítica y revolucionaria”. Y, por eso mismo, en las ciencias sociales dominadas por las concepciones filosóficas propias de la burguesía –el economicismo, el nihilismo posmoderno, etcétera– la batalla en contra de la epistemología dialéctica es una lucha sin cuartel y sin concesión alguna.
Tres aportes fundamentales del marxismo al estudio de la sociedad. En primer lugar, la importancia decisiva que Marx le asigna al estudio de la totalidad social, por contraposición a la esterilidad de las visiones fragmentadoras y reificadoras de las relaciones sociales, características del pensamiento burgués tanto en su versión convencional como en sus corrientes “científicas”, como la sociología, la economía, la ciencia política y el disperso campo de las ciencias sociales en general.
Sumamos un segundo aporte: una construcción teórica que recupera la complejidad e historicidad de lo social.
Finalmente, la relación entre la teoría y la praxis ocupa un tercer lugar clave en la recuperación de la vitalidad que el marxismo puede insuflar a las languidecientes ciencias sociales. No desconocemos aquello que Perry Anderson denominara “el marxismo occidental”, caracterizado
precisamente por “el divorcio estructural entre este marxismo y la práctica política”. Este divorcio entre teoría y práctica, y entre reflexión teórica e insurgencia popular, cuya integración fuera tan importante en el marxismo clásico, tuvo consecuencias que nos resultan demasiado familiares en nuestro tiempo. El golpe decisivo para volver a reconstituir el nexo teoría-praxis sólo podrá aportarlo la contribución de un marxismo ya recuperado de su extravío “occidental”, y reencontrado con lo mejor de su gran tradición teórica. Las causas de la deserción de los intelectuales del campo de la crítica y la revolución son muchas. En todo caso, digamos que dos de los factores más importantes que la explican se relacionan con la formidable hegemonía ideológico-política del neoliberalismo y el afianzamiento de la “sensibilidad posmoderna”.
La reintroducción del marxismo en el debate filosófico-político contemporáneo –así como en la agenda de los grandes movimientos sociales y fuerzas políticas de nuestro tiempo– sea una de las tareas más urgentes y productivas de la hora.

Lectura de la Unidad I de Teoría Política II.

“Por el necesario retorno del marxismo” de Atilio Borón

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