VIDA Y OBRA DE PLATÓN
Nace en Atenas en el 427 a C. (antes de Cristo). Su verdadero nombre fue Aristocles, pero le decían Platón a causa de sus espaldas. Pertenecía a una familia patricia (aristócrata) figurando entre sus antecesores Codro, el principal de los 30 tiranos, y Solón. A los 20 años se incorporó al círculo de discípulos de Sócrates. Simultáneamente, comenzó a interesarse por las cuestiones políticas. José Míguez llegó a sostener que “Platón no llegó a la filosofía más que por la política y para la política“.
Sócrates lo va a poner en contacto con las doctrinas de los pitagóricos y de los órficos, pero sobretodo lo orientó a la búsqueda del bien y la verdad. Su vocación política no encontró cauce en su país. La tiranía oligárquica de los 400 y el posterior gobierno de los 30 tiranos (404 a C.) enfriaron su entusiasmo por participar en la vida política de Atenas.
Terminó de desengañarse cuando Sócrates fue condenado a muerte. Esto le llevó a abominar el rágimen de sorteo utilizado para integrar las magistraturas ateniensen, en razón que equipara a virtuosos con depravados, a capaces e incapaces.
Su punto de partida filosófico y político será la busqueda permanente de la filosofía.
“No cesarán los males para los humanos mientras el alcance el poder la raza de los puros y auténticos filósofos o hasta que los jefes de las ciudades, por una gracia divina, no se decidan a filosofar verdaderamente”.
Luego de la muerte de Sócrates va a profundizar sus estudios. Escribió los primeros diálogos: Hipias, Alcibíades, Apología, Critón, Protágoras, Gorgias y otros. Viajó a Oriente y a Egipto donde profundizó el conocimiento sobre la doctrina pitagórica.
Hacia el 390 a C., Platón viaja a Siracusa, invitado por su amigo Dión, cuñado del Rey Dionisio I, el Viejo. Intentó Platón, persuadirlo a que aplicara sus doctrinas. Pero fracasó por completo. Dionisio no estaba dispuesto a implantar la justicia propuesta por su huésped. Encarcelado por Dionisio I, en el 387 a C. el tirano entrega a Platón a un espartano que lo vendió como esclavo. Providencialmente fue rescatado por Aniceris, un discípulo de Sócrates, y así pudo regresar a Atenas.
Luego, funda la Academia, que en cierto modo fue la primera “universidad” de Occidente y que perduró hasta el justiniano, en el 529 de la era cristiana, cuando fue clausurada. La época de la fundación fue en la que escribió, entre otros diálogos, “La República”.
En el año 370 a C. vuelve a Siracusa, donde gobernada Dionisio II, hijo del tirano, invitado nuevamente por Dion. Contemporánea a este viaje es su obra titulada “El Político”, en la que auspicia el gobierno de un “filósofo rey sabio” y justo. Pero Dionisio II tampoco estaba dispuesto a oir los consejos de Platón. Derrotó a Dión y Platón volvió a Atenas.
En el 361 a C. volvió Platon con la idea de hacer que Dionisio II respetara a Dion, pero éste lo rechazó nuevamente, confiscó los bienes de Dión y obligó a que su esposa contrajera nuevas nupcias.
Platón y Dión persitieron con la idea de implantar un gobierno justo en Siracusa. En el año 357 a C., 800 platónicos invadieron Sicilia y derrotaron a Dionisio II. En momentos en que Platón prepara su 4º viaje a Siracusa le llegó la noticia del asesinato de Dión y del derrumbe definitivo del gobierno que se empeñaron a implantar sus discípulos. En estos años posteriores de su vida escribió “Las Leyes”, diálogo que pone de relieve la evolución y la maduración de su pensamiento.
Platón murió soltero a los 80 años y fue sepultado en los jardines de la Academia.
LAS IDEAS FILOSOFICAS
Para comprender bien el sentido de “La República” primero debemos analizar la “Alegoría de la Caverna” mencionada en el Capítulo VII de La República. En ella los hombre son descriptos como esclavos que desde su nacimiento se encuentran encadenados, dando la espalda a la entrada de la caverna y mirando al fondo de la misma. Entre éste y la caverna hay un camino y un pequeño muro. Por detrás y sobrepasando el muro, transita una caravana de personas trasportando objetos cuya sombra se proyecta en el fondo de la caverna.Los esclavos encadenados confunden las imágenes con la realidad. Pero uno de ello torna la mirada hacia la luz y, paulatinamente, luego de superar el encandilamiento, accede a la visión de los objetos y de la propia luz. Advierte entonces que ha vivido en las tinieblas y que no está dispuesto a volver a vivir engañado, en el error. Intenta enseñar el camino de la verdad a los cautivos; pero estos se burlan y llegan al extremo de matarlo para mantenerse en el engaño de las tinieblas.
En esta alegoría se encuentra sintetizado lo fundamental de la doctrina platónica. Para su autor el mundo sensible, simbolizado en las imágenes que se proyectaban en el fondo de las cavernas, puede ser sólo objeto de parecer, de opinión, de doxa. Las ideas eternas e inmutables son, en cambio, objeto de conocimiento científico o episteme. Es, pues, la filosofía de Platón, una filosofía de las ideas. Éstas son universales y arquetípicas. Constituyen las verdaderas esencias (belleza, justicia, bondad, etc).
Este dualismo entre idea e imágenes, entre lo universal y el mundo sensible, tiene su correspondencia en el dualismo antropológico de Platón. En efecto, el hombre es como un espíritu aprisionado a la materia.
En “Las Leyes” afirma:
…”lo que importa es el alma y sólo el alma, mientras el cuerpo es sólo una sombra o imagen que nos acompaña. Lo espiritual es preexistente”.
Por eso el verdadero conocimiento implica el acceso de la inteligencia al mundo de las ideas. Y a ese mundo el alma ha pertenecido antes que el cuerpo. La vía, por lo tanto, para alcanzar el conocimiento de los arquetipos es la “REMINISCENCIA”. El alma, superando la barrera de los sentidos, re-conoce las esencias del mundo real, las recuerda de su vida anterior. En cuanto al mundo sensible, su conocimiento es importante en tanto sirve de incentivo al alma para aprehender los arquetipos del mundo ideal. Porque el “fin supremo del hombre” es el BIEN, la perfección. La invitación de Platón constituye un claro anticipo evangélico y una invitación a la perfección. Para Platón, más vale sufrir una injusticia que cometerla. Su esperanza, por lo demás, en la vida más allá de la muerte surge claramente de varios diálogos (Banquete, Fedro, Menón, Fedón, etc).
Hay, sin embargo, en Platón, una desviación que acentúa las falencias derivadas de si visión dualista. En efecto, tras la huella de Sócrates, se observa en Platón cierta confusión entre inteligencia práctica y especulativa; entre virtud (producto de la voluntad) y la razón (elaborada con la inteligencia). Para Platón el pecador el ignorante. El que hace un mal lo hace por ignorancia. El mal gobernante plantea sólo un problema de educación. La voluntad, sería, sierva inexorable de la inteligencia. Empero, a pesar de las falencias, constituye un avance fundamental como algo transitorio entre Sócrates y Aristóteles.
BIBLIOGRAFIA UTILIZADA
1- “Historia de las Ideas Políticas” de Alberto Rodríguez Varela, Editorial A-Z.
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La República de Platón (recurso de Planetalibro.com.ar)