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Platón: El político y Las Leyes.

August 15, 2006 in Ciencia Política

EL POLITICO

Platón escribe “El político” pensando en Dionisio II de Siracusa. Esta obra constituye un hito en la evolución del pensamiento de este autor; desde el mundo de los perfectos arquetipos hacia la realidad sensible y posible. Tal vez, ante la dificultad de encontrar un grupo de sabios opta por el gobierno de un filósofo rey. Se trata de conferir plenos poderes a un hombre dotado de prudencia y discernimiento.


El Rey Filósofo debe tener sabiduría y prudencia sufucientes para consolidar en todas partes la medida y la armonía, menteniendo la concordia y la unión de todos, en el orden y la justicia.

El estado ideal en Platón

August 7, 2006 in Ciencia Política

EL ESTADO IDEAL EN PLATÓN

La ontología de las ideas nos da la clave para entender el «Estado Perfecto» descrito por Platón en “La República“. Recordemos que la búsqueda de la perfección, la verdad y la justicia, luego de desengañarse de la democracia ateniense, fue el punto de partida de Platón. Con estas salvedades resulta comprensible todo lo que expone en La República con relación a lo que debe ser el Estado, prescindiendo de la realidad y de las posibilidades de llevarse adelante, en la práctica, la organización ideal del propuesto por Platón.
El Estado perfecto según Platón deriva -de acuerdo a George Sabine- de 2 tesis básica: Primero, un gobierno fundado en un conocimiento exacto, y, segundo, la comunidad política concebida como una mutua satisfacción de necesidades. Además esta perfección está asociada con la influencia de los pitagórico, en los frontispicios de la Academia decía: “Nadie entre aquí si no es geómetra“. Este Estado será matemáticamente perfecto. Sólo los sabios están habilitados para gobernar. A Platón, en esta obra, le interesa describir el Estado Ideal, el que conoce a través de la reminiscencia, prescindiendo de las realidades sociológicas e histórias.
En el Estado Perfecto hay 3 sectores o categorías, entre las cuales habría movilidad social: los gobernantes, los guerreros y los artesanos.
Esta organización político y social está hecha a imagen y semejanza del hombre, en quien hay una cabeza para pensar y dirigir, un tronco donde se encuentran todos los órganos vitalicios y el corazón para la defensa. Esta distribución conlleva la paz individual y social. Para la consolidación es preciso -comenta Chevalier- “que la cabeza(los gobernantes) mande, porque sólo ella sabe lo que es bueno para cada parte y para el conjunto, esto es, la virtud de la PRUDENCIA. Es preciso que el corezón (los guerreros) siga siempre las órdenes de la razón, ya tenga placer y facilidad, ya tenga dolor y peligro con su ejecución: esto es, la virtud del VALOR O FORTALEZA.Es preciso, en fin, que el alma concupiscible(labradores y artesanos) se deje gobernar y medir por la razón y el corazón que le obedece: esto es la virtud de la TEMPLANZA“.En tanto los tres sectores observen rigurosamente su propia virtud, reinará en lo individual y en lo social, la virtud suprema, fin del Estado Perfecto: la JUSTICIA.
A ésta, Platón, la considera una armonía superior, como la virtud del equilibrio, del orden, de la concordia que sitúa cada cosa en su lugar. Garantiza la supervivencia del lugar.  Se llega a ella a través de la educación, a la cual Platón confiere un rol principalísimo.
Los gobernantes y los guerreros están sometidos a una vida cargada de exigencias. No pueden – a diferencia de los labradores- tener familia ni propiedad privada. No deben, tampoco, guardar oro y plata. A juicio de Vedia Mitre en esta idea de comunidad han influido los espartanos, vencedores en la Guerra del Peloponeso, que proscrbía el uso del oro y practicaban comidas en común.

LAS FORMAS DE GOBIERNO

En tiempos de Platón, la clasificación tripartita (monarquí, aristocracia y democracia) ya había sido objeto de reflexión por otros autores (Heródoto, por ejemplo).

En Platón, hay ciertas particularidades. En primer lugar, el gobierno ideal es el gobierno de los sabios. Constituye -según Marcel Prelot- una verdadera «sofocracia» que, etimológicamente, significa “poder del sabio”.
Constituye una genuina aristocracia, cuando son varios los gobernantes. Si la sabiduría, como en el filósofo rey de El Político está concentrada en una persona, corresponde que el gobierno sea llamado “reino”. Estas son las formas puras. Luego vienen las que derivan de un proceso de paulatina corrupción.
Primero, la timocracia o timarquía: fundada en el honor, la ambición o la fuerza militar, en la que no se ha abandonado plenamente la sabiduría.
Segundo, la oligarquía: que significa gobierno de pocos, basada en la codicia del grupo que retiene el poder.
Después viene, la democracia: que en la versión de Platón constituye un régimen de libertades desenfrenadas, anárquicas y licenciosas, sin respeto por las jerarquías y por los valores fundamentales.
El proceso culmina en el régimen más excecrable, la tiranía: en la que se cambia la libertad por la esclavitud, se proscribe a los hombres valiosos, se favorece a la gente sin escrúpulos, se mata y se roba con impunidad y en el qeu todos qeudan sometidos a los caprichos del déspota.

Bibliografía Utilizada

1- “Historia de las Ideas Políticas” de Alberto Rodríguez Varela, Editorial A-Z.

Biografía de Platón.

August 1, 2006 in Ciencia Política

VIDA Y OBRA DE PLATÓN

Nace en Atenas en el 427 a C. (antes de Cristo). Su verdadero nombre fue Aristocles, pero le decían Platón a causa de sus espaldas. Pertenecía a una familia patricia (aristócrata) figurando entre sus antecesores Codro, el principal de los 30 tiranos, y Solón. A los 20 años se incorporó al círculo de discípulos de Sócrates. Simultáneamente, comenzó a interesarse por las cuestiones políticas. José Míguez llegó a sostener que “Platón no llegó a la filosofía más que por la política y para la política.
Sócrates lo va a poner en contacto con las doctrinas de los pitagóricos y de los órficos, pero sobretodo lo orientó a la búsqueda del bien y la verdad. Su vocación política no encontró cauce en su país. La tiranía oligárquica de los 400 y el posterior gobierno de los 30 tiranos (404 a C.) enfriaron su entusiasmo por participar en la vida política de Atenas.
Terminó de desengañarse cuando Sócrates fue condenado a muerte. Esto le llevó a abominar el rágimen de sorteo utilizado para integrar las magistraturas ateniensen, en razón que equipara a virtuosos con depravados, a capaces e incapaces.
Su punto de partida filosófico y político será la busqueda permanente de la filosofía.

“No cesarán los males para los humanos mientras el alcance el poder la raza de los puros y auténticos filósofos o hasta que los jefes de las ciudades, por una gracia divina, no se decidan a filosofar verdaderamente”.


Luego de la muerte de Sócrates va a profundizar sus estudios. Escribió los primeros diálogos: Hipias, Alcibíades, Apología, Critón, Protágoras, Gorgias y otros. Viajó a Oriente y a Egipto donde profundizó el conocimiento sobre la doctrina pitagórica.
Hacia el 390 a C., Platón viaja a Siracusa, invitado por su amigo Dión, cuñado del Rey Dionisio I, el Viejo. Intentó Platón, persuadirlo a que aplicara sus doctrinas. Pero fracasó por completo. Dionisio no estaba dispuesto a implantar la justicia propuesta por su huésped. Encarcelado por Dionisio I, en el 387 a C. el tirano entrega a Platón a un espartano que lo vendió como esclavo. Providencialmente fue rescatado por Aniceris, un discípulo de Sócrates, y así pudo regresar a Atenas.
Luego, funda la Academia, que en cierto modo fue la primera “universidad” de Occidente y que perduró hasta el justiniano, en el 529 de la era cristiana, cuando fue clausurada. La época de la fundación fue en la que escribió, entre otros diálogos, “La República”.
En el año 370 a C. vuelve a Siracusa, donde gobernada Dionisio II, hijo del tirano, invitado nuevamente por Dion. Contemporánea a este viaje es su obra titulada “El Político”, en la que auspicia el gobierno de un “filósofo rey sabio” y justo. Pero Dionisio II tampoco estaba dispuesto a oir los consejos de Platón. Derrotó a Dión y Platón volvió a Atenas.
En el 361 a C. volvió Platon con la idea de hacer que Dionisio II respetara a Dion, pero éste lo rechazó nuevamente, confiscó los bienes de Dión y obligó a que su esposa contrajera nuevas nupcias.
Platón y Dión persitieron con la idea de implantar un gobierno justo en Siracusa. En el año 357 a C., 800 platónicos invadieron Sicilia y derrotaron a Dionisio II. En momentos en que Platón prepara su 4º viaje a Siracusa le llegó la noticia del asesinato de Dión y del derrumbe definitivo del gobierno que se empeñaron a implantar sus discípulos. En estos años posteriores de su vida escribió “Las Leyes”, diálogo que pone de relieve la evolución y la maduración de su pensamiento.
Platón murió soltero a los 80 años y fue sepultado en los jardines de la Academia.

LAS IDEAS FILOSOFICAS

Para comprender bien el sentido de “La República” primero debemos analizar la “Alegoría de la Caverna” mencionada en el Capítulo VII de La República. En ella los hombre son descriptos como esclavos que desde su nacimiento se encuentran encadenados, dando la espalda a la entrada de la caverna y mirando al fondo de la misma. Entre éste y la caverna hay un camino y un pequeño muro. Por detrás y sobrepasando el muro, transita una caravana de personas trasportando objetos cuya sombra se proyecta en el fondo de la caverna.Los esclavos encadenados confunden las imágenes con la realidad. Pero uno de ello torna la mirada hacia la luz y, paulatinamente, luego de superar el encandilamiento, accede a la visión de los objetos y de la propia luz. Advierte entonces que ha vivido en las tinieblas y que no está dispuesto a volver a vivir engañado, en el error. Intenta enseñar el camino de la verdad a los cautivos; pero estos se burlan y llegan al extremo de matarlo para mantenerse en el engaño de las tinieblas.
En esta alegoría se encuentra sintetizado lo fundamental de la doctrina platónica. Para su autor el mundo sensible, simbolizado en las imágenes que se proyectaban en el fondo de las cavernas, puede ser sólo objeto de parecer, de opinión, de doxa. Las ideas eternas e inmutables son, en cambio, objeto de conocimiento científico o episteme. Es, pues, la filosofía de Platón, una filosofía de las ideas. Éstas son universales y arquetípicas. Constituyen las verdaderas esencias (belleza, justicia, bondad, etc).
Este dualismo entre idea e imágenes, entre lo universal y el mundo sensible, tiene su correspondencia en el dualismo antropológico de Platón. En efecto, el hombre es como un espíritu aprisionado a la materia.
En “Las Leyes” afirma:

…”lo que importa es el alma y sólo el alma, mientras el cuerpo es sólo una sombra o imagen que nos acompaña. Lo espiritual es preexistente”.

Por eso el verdadero conocimiento implica el acceso de la inteligencia al mundo de las ideas. Y a ese mundo el alma ha pertenecido antes que el cuerpo. La vía, por lo tanto, para alcanzar el conocimiento de los arquetipos es la “REMINISCENCIA”. El alma, superando la barrera de los sentidos, re-conoce las esencias del mundo real, las recuerda de su vida anterior. En cuanto al mundo sensible, su conocimiento es importante en tanto sirve de incentivo al alma para aprehender los arquetipos del mundo ideal. Porque el “fin supremo del hombre” es el BIEN, la perfección. La invitación de Platón constituye un claro anticipo evangélico y una invitación a la perfección. Para Platón, más vale sufrir una injusticia que cometerla. Su esperanza, por lo demás, en la vida más allá de la muerte surge claramente de varios diálogos (Banquete, Fedro, Menón, Fedón, etc).
Hay, sin embargo, en Platón, una desviación que acentúa las falencias derivadas de si visión dualista. En efecto, tras la huella de Sócrates, se observa en Platón cierta confusión entre inteligencia práctica y especulativa; entre virtud (producto de la voluntad) y la razón (elaborada con la inteligencia). Para Platón el pecador el ignorante. El que hace un mal lo hace por ignorancia. El mal gobernante plantea sólo un problema de educación. La voluntad, sería, sierva inexorable de la inteligencia. Empero, a pesar de las falencias, constituye un avance fundamental como algo transitorio entre Sócrates y Aristóteles.

BIBLIOGRAFIA UTILIZADA

1- “Historia de las Ideas Políticas” de Alberto Rodríguez Varela, Editorial A-Z.

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La República de Platón (recurso de Planetalibro.com.ar)

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