Anahí TxT
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"Yo he preferido hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado. (Silvio Rodriguez) ".
Los sofistas.
Las disputas entre los filósofos presocráticos, derivadas de tesis contradictorias sobre la naturaleza del mundo y del cosmos, contribuyeron a que perdieran crédito entre sus contemporáneos. Simultáneamente, hacia mediados del siglo V a.C. comenzó a desarrollarse la prédica de los sofistas. Eran estos hombres que, generalmente, impartían enseñanzas a discípulos ávidos de obtener honores y prestigio en la democracia ateniense.
“La sofística -sostiene Maritain en su “Introducción a la Filosofía”-no fue una doctrina, sino más bien una actitud viciosa del espíritu. Buscaron las ventajas de la ciencia sin buscar la verdad.” Contribuyeron, empero, a que los hombres del pensamiento se apartaran un tanto de su preocupación por los astros para prestar atención a las cuestiones que conciernen al hombre y a la vida social. Con los sofistas, el interés se centra en disciplinas como la gramática, la música y la psicología, y, sobretodo, en la oratoria, la retórica y la política. Prescindente en cuanto a la posibilidad de conocer las esencias, se inclinaron más bien a enseñar la técnica de la persuación, la forma de sobresalir en la Asamblea, en fin, el camino hacia el éxito en la política.
Hay, sin embargo, un aporte muy importante de los sofistas a la evolución de las ideas políticas. Ellos distinguieron entre la naturaleza (physis) y la ley o convención (gnomos). En la primera rige la ley de la casualidad. La naturaleza es siempre uniforme con prescindencia de los criterios y las preferencias humanas. En cambio, el gnomos sería el producto de la convención, de la voluntad de los fuertes -según Calicles- o la decisión de los débiles para defenderse de quienes tienen mayor poder, según el criterio de otros sofistas.
Esta distinción entre physis y gnomos estuvo ligada a sus posiciones relativistas. Fue, no obstante, la base de una sistematización posterior, que adquirirá auge en la época helenística, y que tendrá su culminación en las enseñanzas de los estoicos romanos.
Se tranformaron en un factor de decadencia de la democracia ateniense.
Protágoras (481-411) fue una de las figuras más relevantes entre los sofistas. Autor de la conocida sentencia: “El hombre es la medida de todas las cosas”, fue uno de los propulsores del relativismo filosófico y teológico.
Con Gorgias (483-375), el relativismo llegó a su previsible conclusión: el NIHILISMO. Para sus discípulos su enseñanza podía resumirse en tres proposiciones: 1)-Nada es. 2)-Si algo es, es incognoscible para el hombre. 3)-Si es cognoscible, es incomunicable a los demás.
Fueron varios los que impartieron este tipo de enseñanza aparte de Protágoras y Gorgias. Calicles proclamó la supremacía de los fuertes sobre los débiles. Trisímaco consideraba que lo útil debía reputarse justo. Arquelao de Mileto, Licofrón, Pródico de Ceos, Glaucón, Faleas, Hippías y otros expositores de la escuela contribuyeron al deterioro de las tradiciones helénicas y a degradar las costumbres y las leyes.
“Los sofistas -señala Julián Marías-introdujeron en la vida intelectual la duda sobre las cuestiones decisivas. Después de distinguir lo que es justo por naturaleza de lo que es justo por convención, apenas encuentran en ninguna parte lo primero; de ahí a la idea de que toda justicia en un convenio no había más que un paso, y es el que dan Trisímaco y Glaucón: la fuerza de la ley, que antes era cosa de la Naturaleza o de la voluntad de los dioses, se desvanece; el Estado no va a ser más que una convención o el mero imperio de la fuerza”.
Es indudable que los sofistas contribuyeron al desarrollo de la lógica, al menos en el sentido que obligaron a Sócrates y Platón a hacer un esfuerzo intelectual para refutarles y demostrar la efectiva vigencia de los principios de identidad y no contradicción. Pero como lo destaca Jacques Chevalier en su “Historia del Pensamiento”, los sofistas ejercieron una influencia fatal en la democracia ateniense: “Bien pronto el poder de la palabra se convierte en el principal medio de gobierno: el pueblo soberano no es más que un instrumento dócil en las manos de los retóricos y de los sofistas, que abusan y se mofan de él, que sustituyen la búsqueda de la verdad por el ansia de éxito y arrastran con el incentivo engañoso de la falsa ciencia a una juventud presuntosa, ávida y considerada, a la que llenaban, dice Plutarco, de una gran opinión de sí mismos. Desde entonces, no se trata ya de saber lo que es, sino de hacer triunfar con habilidad la tesis, cualquiera que sea, que resulte más aprovechable para el que la sostiene. Las cualidades mismas del pueblo griego se prestaban a este juego subversivo: alejado de lo verdaderom que lo orienta y lo disciplina, el espíritu griego, que se reveló capaz de las mayores realizaciones, se desliza suavemente hacia una dialéctica sutil, capciosa, engañosa y, en fin de cuentas, destructora de todo.”
Los sofistas, con su prédica, contribuyeron al derrumbe político de Atenas. La demagogia, el libertinaje, la incredulidad y el escepticismo se apoderan paulatinamente de los espíritus. A Sócrates le corresponde el mérito inmenso de haber salvado la cultura occidental, rectificando los extravíos de los sofistas advirtiendo, con su enseñanza, su vida y su muerte, que el camino del verdadero progreso espiritual se encuentra orientado hacia la búsqueda difícil pero posible de la verdad, el bien, la virtud y la justicia.
Bibliografía Utilizada
1- “Historia de las Ideas Políticas” de Alberto Rodríguez Varela, Editorial A-Z.
Palabras claves para comprender el texto
sofistas-naturaleza- physis- convención- gnomos -nihilismo -gramática- retórica- política- relativismo-
Tags: Ciencias Políticas, Doctrinas e ideas políticas antiguas y modernas, Doctrinas Políticas, Filosofía, Grecia, Historia Antigua
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